Virgen de Fátima 

Patrona de Guyana y Surinam, su festividad se celebra el 13 de mayo.

Venerada con fervor en el mundo entero, la Virgen de Fátima oficialmente es la patrona de dos países pequeños de la América del Sur: Guyana y Surinam.

La emocionante historia de su aparición a los tres pastores en la aldea de Leiria, región de Fátima, Portugal, propagó su devoción muy rápidamente por el mundo.

Primero, hubo tres apariciones de un ángel que se identificó como el Ángel de la Paz, y preparo a los niños para las grandes revelaciones. El 13 de Mayo de 1917, en un día claro, los tres niños, Lucia, Jacinto y Francisca, estaban pastoreando en las colinas, cuando sobre un pequeño roble, surge una luminosidad después de un relámpago, y una figura «de una Señora vestida de blanco, más brillante que el sol, reluciendo más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos de sol más ardientes».

Ella se dirige a los niños y les pide que recen el rosario todos los días por la paz del mundo, que pidan por la conversión de los pecadores, y por el fin de la guerra. Las apariciones continúan, y la Virgen siempre repite que se ore por la paz y por la conversión de los pecadores y que se rece el rosario diariamente.

Con el pasar de los días el pueblo acudió al lugar y presenció la aparición de una nube blanca sobre el roble, mientras los niños rezaban el rosario, Lucia conversaba en voz alta. La Virgen regresó muchas veces, hablo mucho, y reveló terribles acontecimientos, que podrían acontecer si el pueblo no se convirtiese y rezase el rosario.

Estas profecías realmente se concretizaron: la desintegración del comunismo, las aberraciones morales de nuestra época. La última profecía, cercada de misterio por tantos años, fue revelada recientemente por el Papa Juan Pablo II, que se refiere al atentado que él mismo sufrió en 1980. Hoy en día, el nombre Fátima es sinónimo de la Virgen, en muchos lugares. Talvez es el lugar que tiene más peregrinaciones en el mundo, después de la Tierra Santa. En Fátima los milagros ocurren. Y siempre con la misma intensidad del tiempo de Lucia, Jacinto y Francisco.