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Madre de la Divina Providencia |
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Patrona
Principal de Puerto Rico, su festividad se celebra el 19 de noviembre.
Puerto Rico, llamado por los primitivos indígenas "Borinquén", fue descubierta por Cristóbal Colón el 19 de noviembre de 1493 y recibió del Almirante genovés el nombre de San Juan Bautista.
La advocación y el culto a Nuestra Señora de la Divina Providencia no es originaria ni exclusiva de Puerto Rico, sino más bien en todas las Antillas, pero los hijos de Borinquén se la han apropiado, haciéndola algo característico suyo. Esta devoción surgió en Italia en el siglo XIII, fue muy difundida y popular que posteriormente pasó a España donde se le levantó un santuario en Tarragona, Cataluña.
Al ser nombrado como 37mo. Obispo de Puerto Rico el catalán, Mons. Gil Estevez y Tomás a mediados del siglo XIX, trajo consigo esta devoción que conociera en sus años de seminarista.
Realmente este prelado tuvo que poner en manos de la Divina Providencia su flamante servicio pastoral, pues encontró a la catedral prácticamente en ruinas y la economía de la diócesis en peores condiciones.
Las obras de construcción de la Catedral de San Juan de Puerto Rico se habían comenzado tres siglos antes sin haberse terminado las mismas aún. En menos de cinco años como pastor de la diócesis de Puerto Rico el obispo Gil Estevez y Tomás concluyó la construcción del templo catedralicio. Para coronar magníficamente la obra, estableció en su recinto el culto de Nuestra Señora de la Providencia, el 2 de enero de 1853.
La imagen original venerada por los Siervos de María y otras órdenes religiosas italianas, es un hermoso óleo en el que aparece la Virgen con el Divino Niño dormido plácidamente en sus brazos. Se cuenta que el título "de la Divina Providencia" se debe a San Felipe Benicio, quinto superior de los Siervos de María, quien al invocar la protección de la Virgen un día en que sus frailes no tenían nada que comer, encontró a la puerta del convento dos cestas repletas de alimentos sin que se pudiese conocer su procedencia. La imagen fue mandada a hacer por Mons. Gil Estevez y Tomás fue tallada en Barcelona según el gusto de la época. Es una hermosa imagen sentada y estuvo expuesta al culto en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920 fue sustituida por otra magnífica talla, toda de madera, que es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia más familiar y conocida por el pueblo puertorriqueño.
María se inclina sobre el Niño, que en total actitud de confianza duerme plácidamente en su regazo. Las manos de la Virgen se unen en oración mientras sostiene suavemente la mano izquierda del Divino Infante. El conjunto sugiere ternura, abandono, devoción y paz.
En 1881 se bendice el altar de la Virgen y se entonan por primera vez los conocidos Gozos de Nuestra Señora de la Providencia. En 1893 se bendice el actual altar, obra ejecutada en Barcelona. Para esta fecha -consigna el Padre Roméu- el culto ha llegado a ser «el más espléndido y brillante que se rinda al cielo en Puerto Rico, siendo digno de pueblos que han llegado al más alto grado de piedad, de gusto y de cultura». El sentimiento popular queda pronto consignado en letras de oro sobre el altar de la Catedral, en las palabras con que el pueblo de Israel saludó a Judith, y la Iglesia refiere a María: «Tú eres el honor de nuestro pueblo».
En 1892 la Diputación Provincial, declara fiesta oficial de Puerto Rico el día 2 de enero. Y en 1913 el propio Obispado imparte su sanción oficial cuando, con motivo de las conmemoraciones del cuarto centenario de la fundación de la Diócesis, hace acuñar medallas con la inscripción: "Nuestra Señora de la Providencia, Patrona de Puerto Rico".
El Papa Pablo Vl declaró a Nuestra Señora de la Providencia Patrona Principal de toda la Nación Puertorriqueña, mediante un Decreto de Proclamación firmado el 19 de noviembre de 1969. En ese documento se decretó también que la solemnidad de la Virgen debía trasladarse del 2 de enero, aniversario de su llegada a la isla, al 19 de noviembre, día en que fue descubierta la Isla de Borinquén. Se quiso unir así los dos grandes afectos de los puertorriqueños; el amor por su preciosa isla y el amor por la Madre de Dios.
La talla más antigua, que data del 1853, fue la elegida para ser coronada solemnemente el 5 de noviembre de 1976, al terminar la XVI reunión del Consejo Episcopal Latino Americano celebrado en Puerto Rico. La víspera del acontecimiento esta imagen fue vilmente quemada en la Parroquia de Santa Teresita de Santurce. Y así, en tal estado, fue coronada, por el Cardenal Sebastian Baggio, como delegado de Su Santidad Pablo VI, en medio de la emoción y las lágrimas de millares de sus hijos y la presencia de cardenales, arzobispos y obispos venidos de toda Latinoamérica.
La imagen quemada fue enviada a España para ser restaurada y actualmente espera la construcción del proyectado gran santuario nacional para ser allí colocada. El actual arzobispo de San Juan, Cardenal Luis Aponte Martínez, ha sido un gran reavivador y promotor de la devoción a Nuestra Señora de la Providencia.
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