Nuestra Señora de los Treinta y Tres 

Patrona de Uruguay, su festividad se celebra el segundo domingo de noviembre.

La pequeña imagen de la Virgen de los Treinta y Tres es una talla en madera procedente de los talleres de las misiones que los jesuitas tenían en el Paraguay a mediados del siglo XVIII. Cuando a principios del siguiente siglo, el vecindario del Pintado logró la construcción de una parroquia, los principales pobladores se consagraron a su Patrona la Inmaculada, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján.

Su primer párroco, el presbítero Santiago Figueredo, en vista de la pobreza y aridez de aquellos terrenos resolvió trasladar la parroquia a otro lugar más cómodo y propicio para el culto de la Virgen. Acudió al Cabildo de Montevideo y una vez obtenido el permiso, los vecinos del Pintado se trasladaron a la que hoy es la ciudad de Florida. En este lugar se construyó otra capilla y se colocó a la Virgen de Luján.

En 1805, la nueva ciudad fue erigida en sede parroquial. Veinte años después, Florida fue teatro de un acontecimiento fundamental de la historia del Uruguay. Entonces su territorio, invadido por los ejércitos de Portugal, había sido anexado al Brasil con el nombre de "Providencia Cisplatina". El pueblo, no resignado a esta denominación, esperaba el momento oportuno para sacudir el yugo.

El 19 de abril de 1825, treinta y tres orientales, patriotas del Uruguay, al mando de Juan Antonio Lavalleja, desembarcaron en las playas de la Agraciada para dar comienzo a la liberación de su patria. Al llegar a Florida se dirigieron al pequeño templo y a los pies de la Virgen, el 25 de mayo de 1825, colocaron el futuro de la nueva nación.

El mismo año los jefes orientales inclinaron la bandera tricolor ante la imagen de la Virgen, llamada desde entonces la Virgen de los Treinta y Tres. El 25 de agosto los convencionales del Congreso de la Florida después de suscribir el acta de la independencia en un rancho situado al lado de la Iglesia de la Virgen, se dirigieron a Ella y arrodillados al pie de la sagrada imagen, le pidieron que fortaleciera sus corazones y les diera valor para llevar a feliz término sus anhelos de emancipación. El triunfo coronó sus esfuerzos y la devoción a la Virgen de los Treinta y Tres quedó ligada a la libertad de Uruguay.

La "Libertadora del Uruguay" porta desde 1857 una corona de oro y piedras preciosas, regalo del general Manuel Oribe, segundo jefe de los Treinta y Tres, que luego fuera presidente de la República. Lo desproporcionado del tamaño de esta corona - una extraordinaria obra de orfebrería - ha venido a ser la nota distintiva de esta advocación mariana.

El 25 de agosto de 1975, al cumplirse los 150 años de su independencia, la nación uruguaya declaró oficialmente "Monumento Histórico" a esta imagen de la Virgen y al templo donde se le venera.

La Virgen de los Treinta y Tres mide 36 cm de alto. Es una talla barroca de la Asunción de la Virgen, cuyas vestiduras parece que se mueven al viento por la abundancia de sus pliegues.

La imagen fue coronada canónicamente en 1961, por concesión de Su Santidad el Papa Juan XXIII; quien al año siguiente la proclamó oficialmente "Patrona del Uruguay".

La solemnidad de la Virgen de los Treinta y Tres se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación a su Santuario desde todos los lugares de la nación.