Virgen del Rosario - Yauca - Ica 

Patrona de la Diócesis de Ica, su festividad se celebra el primer domingo de octubre.

La Virgen del Rosario de Yauca es venerada hace muchos años; desde la época colonial. Pero mucho antes Yauca era un sitio bastante conocido y respetado por los indígenas. Fue la ruta obligatoria para quienes viajaban a Querco, Huancapi, Andahuaylas y algunos otros pueblos de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac.

Contaban los viajeros que al pasar por aquellos lugares oían voces de personas extrañas, llamándolos para hacerles entrega de algo aparentemente maravilloso pero que en realidad eran males incurables tanto para el cuerpo como para el espíritu. Por esta razón decían: «Este es el lugar donde dice Yau Cay», palabra quechua que quiere decir oye, toma. Expresaban que eran voces infernales recogiendo almas para el demonio.

De allí, pues, proviene el nombre de Yauca. Como era uno de los caminos obligatorios para ir a la parte sur de la serranía peruana, el Mal sentó sus reales aquí. Estableció como una especie de oráculo al pie de aquel cerro que vemos al frente. Continuó por mucho tiempo haciendo daño y pervirtiendo a la gente, hasta que un día Dios se acordó de nosotros, mejor dicho se apiadó al ver tanto sufrimiento y angustia y resolvió eliminar aquellos males en forma definitiva.

Para entonces muchos años habían transcurrido ya desde el establecimiento de aquellos sucesos infernales. Nuestros pueblos había sido dominados por gentes extrañas venidas de pueblos lejanos trayéndonos nuevas costumbres, nuevas maneras de vivir; y con ellos también vino la presencia de Dios.

Cierta mañana, cuando un grupo de caminantes atemorizados cruzaban por aquí, cortando camino, se les presentó una hermosa senora regiamente vestida y adornada con signos celestiales. Les dijo a los asombrados viajeros: «No tengan miedo, hijitos, yo soy la madre de Dios; he venido por mandato de mi hijo a eliminar todos estos males; el enemigo ya fue vencido, pueden pasar tranquilos, no los molestarán más, para más seguridad vendré a quedarme a residir en este lugar, para siempre. Pronto lo verán.»

Como lo había prometido, la Virgen vino; mejor dicho apareció sin que nadie la trajera. Cierto día, tres indígenas quedaron sorprendidos al encontrar en este sitio, bajo un guayabo silvestre, la hermosa efigie de la Virgen del Rosario. Vinieron gran número de personas con intenciones de llevarla a la ciudad, pero por más esfuerzos que hicieron no pudieron levantarla; pesaba mucho a pesar de su pequeñez: sólo medía 60 centímetros de largo. Recordaron entonces el ofrecimiento hecho por la Virgen de venirse a establecer aquí, en estos lugares; y sin más discusiones comenzaron a construir una capilla. La sorpresa fue grande cuando al ser concluida la casa que se le construyó, la efigie pudo ser levantada fácilmente por una sola persona, por aquélla que más había luchado por construir la capilla, quien solemnemente la colocó en el altar mayor.

La Virgen del Rosario de Yauca es muy pequeña, sostiene al niño con su brazo izquierdo y en el derecho lleva el rosario junto a un ramo de flores.

El 11 de setiembre de 1996, el Obispo de Ica durante el Segundo Congreso Eucarístico y Mariano coronó a la Virgen del Rosario de Yauca como Patrona de la Diócesis de Ica, en una misa concelebrada por el Emmo. Cardenal Augusto Vargas Alzamora y diez Obispos visitantes.